El humo de los dispositivos IQOS (I Quit Ordinary Smokin), iniciales en inglés de “dejo el tabaco habitual” contiene el 84% de nicotina hallada en el humo de los cigarrillos convencionales. Así lo publica un estudio realizado por el Dr. Reto Auer y otros autores en Jama internal Medicine. Además, los autores encontraron un hidrocarburo policíclico aromático cancerígeno, el acenafteno, que se detectó en una concentración más del doble que los cigarrillos convencionales.

Otro estudio que demuestra la presencia de sustancias tóxicas en los IQOS, es el solicitado por el Gobierno japonés para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 gracias a la solicitud de de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En concreto, el estudio demuestra la aparición de tóxicos en el humo de la corriente principal de tabaco, algunos en similar cantidad a los cigarrillos habituales.

De esta forma, el DR. Carlos A. Jiménez Ruiz, presidente electo de SEPAR, destaca en una nota de prensa, que los IQOS “no reduce de forma significativa la cantidad de nicotina inhalada en comparación con la que se inhala de un cigarrillo normal. Además, aunque con la utilización del IQOS la cantidad que se inhala de otras sustancias tóxicas es menor que la que es inhalada con el de los cigarrillos normales, hay que destacar que esta cantidad es suficiente para ser tóxica para la salud.

Estos IQOS han sido lanzados al mercado por Philip Norris. Funcionan calentando el tabaco a temperaturas que llegan a 350-400 grados, pero sin llegar a las temperaturas por encima de 1000 grados que se alcanzan cuando el tabaco se quema, como en el caso de los cigarros convencionales. De esta forma, no se produce pirólisis -o cambios irreversibles de la composición química del tabaco debido al calentamiento a altas temperaturas- y, en consecuencias, el humo que se libera es portador de un menor número de sustancias tóxicas.

Cigarrillos electrónicos, en entredicho

También en el vapor que liberan los CE se han detectado diferentes sustancias, como formaldehído, acetaldehído y acroleínas, que también están presentes en el humo de los cigarrillos convencionales. Además, se han hallado metales como el níquel, el cromo y el plomo. En concreto, los niveles de níquel son más elevados que los detectados en el humo de los cigarrillos convencionales.

Cigarrillos electrónicos para dejar de fumar

Diferentes estudios que han abordado las consecuencias del consumo de los cigarrillos electrónicos o IQOS, no demuestran su eficacia para dejar de fumar. En concreto, tres han sido los estudios clínicos aleatorizados que evalúan la eficacia y la seguridad del uso de estos cigarrillos. Según la Dr. Jiménez, “son estudios con importantes deficiencia metodológicas que no permiten obtener conclusiones fiables y definitivas sobre la eficacia y la seguridad de uso de los CE como tratamiento para dejar de fumar o para reducir el número de cigarrillos consumidos”.