Realizar ejercicio físico es fundamental para mantener la calidad de vida de los pacientes con enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica. De hecho, se incluye en sus tratamientos, pero ¿se lleva a cabo? Los pacientes con esta enfermedad son menos activos que la población sana debido a la limitación progresiva del flujo aéreo, la alteración en el intercambio de gases, la disfunción del músculo esquelético, o la presencia de comorbidades.

Hasta el momento, el estudio de los factores que influyen sobre la actividades física de estos pacientes se había limitado a las áreas clínicas, fisiológicas y biológicas. Las investigaciones no habían tenido en cuenta otras dimensiones como la psicológica, social o ambiental. Partiendo de esta base, la Dra. Judith Garcia-Aymerich, epidemióloga en enfermedades respiratorias del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), evaluaba, por primera vez, los factores sociales y ambientales.

“A través de este estudio, hemos constatado que en los pacientes con EPOC, las relaciones interpersonales como cuidar de los nietos o sacar a pasear el perro están asociadas con más actividad física y de mayor intensidad. Sin embargo, tener espacios verdes cerca de casa no se ha asociado con la práctica de actividad física en esta cohorte de pacientes”, explica la DRA Gimeno.

“Los pacientes seleccionados”, afirma la doctora, “eran un 85% hombres y un 15 % mujeres, con una edad media de 69 años. Ajustamos la edad, el sexo, la situación socioeconómica, la disnea, la capacidad de ejercicio y la ansiedad en un modelo de regresión lineal”.

Los resultados del estudio demuestran el potencial de estas relaciones interpersonales para modificar los comportamientos de los pacientes con enfermedades respiratorias. De este modo, preguntar a estos pacientes sobre su familia o sus preferencias de tiempo libre puede ayudar a personalizar las recomendaciones de actividad física.