Las gafas nasales o cánulas son uno de los dispositivos más frecuentes para la oxigenoterapia crónica domiciliaria. Colocadas en las fosas nasales, permiten que el paciente pueda hacer vida normal en casa sin necesidad de interrumpir la administración de oxígeno. Para ello, se recomienda el uso de alargaderas que pueden llegar hasta varios metros para evitar así posibles caídas o tropiezos.

Junto a la oxigenoterapia, pueden indicarse otros tratamientos como la CPAP, la presión positiva continua con máscara nasal, en el caso de padecer apnea del sueño, pequeñas paradas respiratorias de varios segundos de duración durante la noche. En otros casos, el problema fundamental del paciente es la insuficiencia respiratoria se recomienda el uso del denominado BiPAP.

Una vez tenga su dispositivo, la empresa proveedora, su médico o enfermero le explicará cómo se debe conectar el dispositivos con los demás aparatos y los cambios oportunos de flujo de oxígeno para cada situación. Además, ha de tener en cuenta que es fundamental para la efectividad del tratamiento, el uso correcto de los dispositivos.

Una vez se comienza con la administración se debe seguir algunas recomendaciones para mantener la higiene: limpiar diariamente el dispositivo de oxígeno con un paño húmedo que no deje pelusa o lavar con agua tibia y detergente líquido las partes que entrar en contacto con el paciente (extremos de las cánulas, bordes de la mascarilla).

Así lo recomienda el SEPAR, que además, insiste en “el cambio de equipo en contacto con el paciente cada 15-30 días según uso, limpieza y grado de deterioro y gafas nasales, y cada 90 días, las alargaderas . Además, los filtros del concentrador deben reponerse como indique la empresa proveedora.