Cuando nacemos nuestro pulmón no se ha desarrollado del todo, sino que sigue haciéndolo durante toda nuestra vida: la infancia y adolescencia hasta llegar a la edad adulta. A pesar de ello, entre un 4% y 13% de la población general nunca llega a alcanzar un pico normal de desarrollo de la función pulmonar en la etapa adulta.

Así lo confirma el Dr. Agustí, Director del Instituto Respiratorio del Hospital Clínic de Barcelona y miembro de honor de SEPAR: “Estas personas, en torno a una década antes tienen un mayor prevalencia e incidencia de desórdenes respiratorios, cardiovasculares y metabólicos, y mueren antes”. Así se ha demostrado tras realizar un análisis de 1.161 participantes que presentaban diferentes enfermedades y comorbilidades.

En concreto, tras la investigación realizada se concluía que estas personas presentaban una mortalidad más alta respecto a aquellas que desarrollan una función pulmonar normal en la edad adulta. Por tanto, se muestra independiente del consumo y la exposición al tabaco.

Además, se observó que las personas con al menos un padre estratificado con baja función pulmonar en la adultez temprana también tenían una función pulmonar más baja en la edad adulta temprana, versus aquellos cuyos padres habían sido clasificados con una función pulmonar normal en la adultez temprana.